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Desde hace unos años, la inteligencia artificial y los robots han invadido la gran pantalla. Lo que antes era un terreno reservado a la ciencia ficción más ambiciosa, hoy es casi una obsesión de la industria, con películas que van desde el máximo realismo como el de Ex Machina hasta el entretenimiento y terror más puro de M3GAN. Algunas llegan con ideas más innovadoras, mientras que otras reciclan conceptos sin demasiadas novedades, solo entretenimiento básico y poco más…
La acompañante entra en este terreno con cierto descaro, usando el tema de la IA para construir una historia de suspense con toques de humor negro. Lo que la hace destacar no es su premisa (que ya hemos visto muchas veces), sino su tono afilado y el excelente trabajo de su elenco, si quieres ver algo relacionado con IA y Robots, esta es una buena elección.
Dirigida por Drew Hancock, La acompañante nos sitúa en una lujosa casa junto a un lago donde un grupo de amigos pasa el fin de semana. Entre ellos, Iris (Sophie Thatcher) y su novio Josh (Jack Quaid). Cuando el dueño de la casa muere, se empiezan a destapar todos los secretos.
Aunque el argumento parece sacado de un thriller clásico, la película se apoya en la sátira y el humor negro para diferenciarse. No queremos destaparte mucho más, porque sino la película no tendría mucha más gracia. Lo mejor son las diversas sorpresas que el filme tiene reservado para ti.
Lo mejor de La acompañante es, sin duda, su guion y su humor. En lugar de ofrecer el típico relato distópico sobre los peligros de la IA, la película prefiere burlarse de nuestra relación con la tecnología.
La comedia, sin embargo, no funcionaría sin un reparto a la altura. Sophie Thatcher (quién ya nos dejó una gran actuación en Heretic) brilla como la protagonista, mostrando una mezcla perfecta de cinismo y vulnerabilidad, mientras que Jack Quaid aporta el carisma necesario para hacer que su personaje sea algo más que el típico novio escéptico. A veces nos puede recordar a su papel en The Boys, pero Jack Quaid demuestra que tiene más caras de las que podemos pensar.
Es inevitable comparar La acompañante con otras películas. Por un lado, tiene ciertos ecos de Ex Machina (2015), sobre todo en la idea de un entorno aislado donde un robot pone a prueba a los humanos. La gran diferencia es el tono: mientras que la película de Alex Garland es más filosófica, perturbadora y se toma más en serio, La acompañante es mucho más ligera y autoparódica.
También guarda similitudes con Parpadea 2 veces (Blink Twice), especialmente en su exploración de la tecnología dentro de una dinámica social tensa. Sin embargo, esta última tiene una premisa más original y perdurará mucho más en el tiempo, mientras que La acompañante, por entretenida que sea, difícilmente tendrá un mayor recorrido en la historia del cine
El gran problema de La acompañante es que, a pesar de su humor y su buen ritmo, sigue siendo una película más sobre un tema que empieza a estar sobreexplotado.
Además, su desenlace es bastante predecible. Aunque el camino hasta el final es entretenido, las sorpresas son pocas y algunos giros dependen demasiado de conveniencias narrativas (un par de deus ex machina nos sacan de la historia en momentos clave).
Si disfrutas de películas que mezclan suspense con humor negro bien hecho, esta puede ser una buena opción. No es revolucionaria, pero su tono ligero y sus buenas actuaciones la hacen recomendable para una noche de entretenimiento sin demasiadas expectativas.
Si esperas algo realmente innovador sobre la IA, quizás esta no sea tu mejor elección.
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