5 años le ha llevado a Timothée Chalamet dar vida y materializar esta versión de Bob Dylan, un artista que es descubierto dentro de un género tan social y hermético en manierismos como es el folk, todo para terminar rompiendo con todo lo establecido sobre su personalidad. ¿Habrá conseguido convencer al público? Desde este Rincón, adelantamos que teníamos expectativas más altas.
Un Completo Desconocido abarca la vida de Bob Dylan desde 1962 al 1965, años en los que se consagró no solo como una leyenda de la música folk, sino como un icono social contracultural. Veremos cómo era la relación con la música y las personas que influyeron en su obra durante ese periodo removido por conflictos políticos y raciales, que se veían reflejados en una industria musical cambiante
Hablemos de los puntos positivos de la película. Un Completo Desconocido cuenta con una producción hermosamente realista, es difícilmente no quedar embobado con esas recreaciones de los años 60 y más cuando el halo que lo envuelve es el de la música folk y el misticismo de la figura de Dylan. La elección de la época, explorar el periodo de la vida de nuestro protagonista, descubrir sus relaciones y adentrarse en ese proceso de composición de piezas tan importantes dentro de la historia universal de la música, resulta realmente mágico.
Adentrarnos a la vida de Dylan en los que posiblemente fueron de los momentos más importantes en su juventud, viendo como poco a poco se va conformando esa figura de rebeldía casi natural e innata; sin dejar de ser un reflejo de la sociedad de la época. Ver cómo ser un fuera de serie, no lo hace estar suelto de polémicas y cómo la construcción de ese carácter tan hermético, junto con el incipiente aumento de su fama termina afectando a sus relaciones, llegando a parecer un completo capullo por momentos.
Hablemos de la esencia de la película: las actuaciones. Timothée Chalamet hace un buen trabajo como Dylan e incluso sorprende el nivel de dedicación completa al papel de este, llegando a interpretar sus canciones él mismo. La caracterización, los gestos, la impresión que irradia es verdadera y está estupendamente trabajada; pero es la dirección la que termina por llevarnos a este Dylan hasta lo tedioso. Elle Fanning como Sylvie y Edward Norton como Pete Seeger aportan gran presencia a la trama, haciendo que empaticemos con las vidas que transcurren junto a una figura que poco a poco empieza a opacarlos.
Hablemos de lo malo, ¿qué no funciona con este biopic? La dirección genérica y al uso de James Mangold, que a pesar de la musicalidad y de la belleza de muchas escenas, acabemos llegando un poco hasta la pesadez. Puede que sea intencional o no, puesto que en la realidad tampoco debía ser fácil oscilar cerca de una estrella creciente como era Bob, pero es que a veces casi que desearíamos estamparle la guitarra a este Dylan para pasar rápido a la siguiente escena. Nos reconocemos entre una de estas dos mujeres protagonistas, cansadas de un personaje que aparece en sus vidas y permanece cerrado sin justificar el porqué de su naturaleza, poéticamente sí termina abriéndose y dando pinceladas de su historia a través de las canciones; pero por momentos todo parece quedar en la superficialidad. El uso continuo de la música hace que el ritmo sea constante, pero pierda epicidad en algunas composiciones, que nos termina pareciendo como si viéramos a Chalamet impersonando a Dylan en un karaoke.
Por otro lado, la aparición de otra leyenda como es Johnny Cash, termina por ser una caricatura malgastada y sin carisma, un cascarón vacío que interpreta Boyd Holbrook y no termina por convencer. El cierre anticlimático en el festival de Newport con la bochornosa pelea y la figura de Alan Lomax como un viejo que grita hasta las nubes, hacen que esta cinta tenga muchos momentos que se han contado de una forma innecesariamente aburrida.
En resumen, lo verdaderamente fascinante de este biopic de Dylan es ver cómo una guitarra, un cuaderno de notas y carácter son suficientes para alterar el orden establecido y crear consciencia.
A cualquier fan de Bob Dylan, la música americana folk o quien quiera darse un paseo en el tiempo por los años 60. Es una película tranquila para disfrutar un domingo cualquiera por la tarde.
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