1h 26m
En un panorama dominado por grandes estudios y presupuestos astronómicos, saber que una película como Flow ha sido dirigida, producida, animada y realizada íntegramente por una sola persona es simplemente asombroso. Gints Zilbalodis, el genio detrás de este proyecto, demuestra que no se necesita una fortuna para contar una historia con alma y profundidad. Con un presupuesto no muy alto, esta obra es capaz de competir emocionalmente con títulos de alto calibre como Inside Out 2 o Robot Salvaje, algo que merece ser reconocido.
Aunque la trama de Flow es muy simple, la película logra conectar de manera genuina con cada personaje. Lo sorprendente es que, sin diálogos ni un guion convencional, consigue transmitir una experiencia visual y emocional única que hace que valga la pena verla, especialmente en la gran pantalla.
En un mundo donde los humanos han desaparecido, una gigantesca inundación hace que un gato negro se embarque en un viaje lleno de desafíos en una improvisada arca flotante junto a una variedad de animales. Sin palabras, solo con imágenes y música, somos testigos de cómo estos animales intentan encontrar un nuevo equilibrio y sobrevivir juntos en un entorno completamente transformado.
La trama está envuelta en una música que resulta tan hermosa como emotiva. La banda sonora se convierte en una extensión de la narrativa, guiando nuestras emociones y añadiendo profundidad a cada escena. La animación, aunque menos pulida que la de grandes producciones como Robot Salvaje, tiene un encanto peculiar. Algunas escenas son visualmente espectaculares y están diseñadas de manera que complementan a la perfección la simplicidad y la poesía de la historia.
La respuesta corta es sí, aunque depende de lo que busques. Flow no es una epopeya monumental ni una aventura llena de acción. Es, más bien, una road movie animada, en la que el principal objetivo es la supervivencia. A lo largo del viaje, vemos cómo el protagonista, el gato, evoluciona no solo como líder, sino como un puente entre los diferentes animales, quienes poco a poco pasan de ser meros individuos a formar un equipo con un propósito común.
Lo que hace especial a Flow es su capacidad de transmitir emociones profundas a través de acciones, miradas y comportamientos animales, sin recurrir a diálogos o situaciones explícitas. La película tiene un aire filosófico que nos invita a reflexionar sobre temas universales como la vida, la supervivencia y el instinto de preservación. En cada escena se respira una sensación de lucha y esperanza que resulta conmovedora.
La película también nos muestra cómo, incluso en las circunstancias más adversas, la cooperación puede ser la clave para superar cualquier desafío. Aunque la historia no tiene grandes giros ni un clímax explosivo, obviando quizás la escena tan interpretativa con el pájaro secretario, encontramos un ritmo constante y un mensaje profundo que mantienen al espectador conectado hasta el final.
Es difícil no pensar en Robot Salvaje (te dejamos aquí nuestra crítica) al ver Flow. Ambas películas comparten ciertos elementos en común: no hay humanos, el enfoque visual es un personaje más de la historia, y la narrativa gira en torno a la supervivencia y la superación. Sin embargo, hay diferencias significativas.
Mientras que Robot Salvaje utiliza un enfoque más comercial, con personajes claramente humanizados y una animación impecable, Flow apuesta por un estilo más de nicho. La animación es más sencilla, pero no por ello menos efectiva, y los animales no tienen expresiones humanizadas, lo que puede dificultar la conexión inmediata con ciertos espectadores. Sin embargo, al final de la cinta, es imposible no sentir simpatía por cada uno de los personajes y, en particular, por el gato, que se roba el corazón del público.
Robot Salvaje es una película que puede disfrutar todo el mundo, desde niños pequeños hasta adultos. Por otro lado, Flow exige un poco más del espectador y probablemente resonará más con aquellos que buscan algo diferente en el cine animado.
Si eres de los que busca algo más que risas fáciles o historias predecibles en las películas animadas, Flow es para ti. Esta obra es un recordatorio de que la animación puede ser un medio para explorar temas profundos y contar historias poéticas, más allá del entretenimiento ligero.
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