El biopic de Michael Jackson no busca solo centrarse en lo que todo el mundo ya conoce: su fama mundial o su legado.
Lo que realmente quiere enseñarnos es su lado más personal. Su origen, su infancia… y el camino que lo llevó a convertirse en quien fue. Puede que esto sea un acierto si eres un fanático de Michael, o un gran error si lo que quieres es conocer a la verdadera persona detrás de la leyenda, porque esta película, se queda a medias intentándolo, ya que no nos muestra, toda la realidad.
En Michael seguimos a un Michael de apenas 8 años, con un talento descomunal, formando parte de The Jackson 5, una banda familiar que buscaba salir de la pobreza.
Todo ello bajo la figura de un padre extremadamente exigente, obsesionado con la perfección como única forma de avanzar.
La película se centra especialmente en esa relación familiar y en cómo marca el desarrollo de Michael, acompañándolo en su camino hacia la fama.
Uno de los puntos más positivos de la película es su reparto.
Colman Domingo como el padre consigue generar una sensación constante de tensión.
Su interpretación es tan intensa que llega a resultar incómoda, incluso desesperante en algunos momentos.
Por otro lado, Nia Long aporta ese contraste necesario, suavizando la dureza del personaje paterno.
En cuanto a Jaafar Jackson, cuesta entrar en su interpretación al inicio, pero conforme avanza la película y vemos a un Michael más desarrollado, consigue transmitir mejor la esencia del artista.
El diseño de vestuario y el soundtrack funcionan muy bien juntos.
La película logra transportarte a diferentes épocas, desde los años 60 hasta los 80, mostrando la evolución tanto musical como estética de Michael.
Además, el guion acierta al reflejar una idea muy clara:
Michael seguía siendo, en el fondo, un niño que no tuvo la infancia que quería.
Sus decisiones, su forma de vivir… todo está marcado por esa necesidad de recuperar lo que nunca tuvo, y en ese punto, quitando la espectacularidad de las escenas de música, es donde la película se pone interesante, pero… se quedó a medias.
Uno de los principales problemas de la película es su duración. Con unos 130 minutos, la sensación es que solo estamos viendo la primera parte de su historia.
Se centra en su infancia y sus inicios, pero deja de lado su etapa más icónica y sus últimos años, lo que hace que la película se sienta incompleta. Una decisión muy polémica, pero si vemos como de involucrada está la familia de Michael en la película, lo entendemos. Por lo que al final se queda en otro biopic más poco valiente y un poco aburrido a veces.
La película gustará especialmente si: