El Rincón del Espectador
Los célibes involuntarios (o incels, en inglés) son un tema tan actual y a la vez tan manoseado que pierde interés. Pero Our Hero, Baltazar consigue captar la atención del espectador para sumergirlo en esta historia sobre soledad adolescente, redes sociales deshumanizadoras y la cultura mortal de las armas en la sociedad estadounidense, presentada en exclusiva en la 35ª edición del Fancine de Málaga.
Balthazar es un adolescente de una familia acaudalada de Nueva York que utiliza las redes sociales para llamar la atención. Conoce a una chica que le gusta y, para impresionarla, decide contactar a través de las redes sociales con un supuesto tirador que está preparando una masacre en una escuela, por lo que decide viajar hasta Texas para impedirlo.
Dirigida por Oscar Boyson y escrita por él mismo y Ricky Camilleri en su debut en un largometraje, la película está protagonizada por Jaeden Martell en el papel del lacónico Balthazar y Asa Butterfield como Solomon, el tirador. También aparecen en el filme Chris Bauer, el mítico Frank Sobotka de The Wire, y Noah Centineo, quien está llamado a recoger el testigo de Rambo en una próxima película.
Con una puesta en escena sugerente a la par que inquietante, la película recorre temas candentes de la sociedad actual, especialmente la estadounidense, como las dificultades de los hombres jóvenes para relacionarse con las mujeres, cómo las redes sociales influyen en nuestras vidas, desdibujando lo real de lo impostado, y la cultura de las armas y sus efectos nocivos.
Conforme va avanzando la historia, el espectador se percata de que Balthazar y Solomon son dos caras de la misma moneda, solo que en ambientes muy diferentes. Ambos pueden ser considerados unos losers, en el sentido más americano del término, ya que han fracasado en su vida social al no tener amigos ni pareja, y al ser poco decididos en una sociedad tan exigente como la americana, donde todos tienen que ser triunfadores.
La diferencia radica en el entorno: mientras Balthazar proviene de una familia millonaria, Solomon sobrevive a duras penas en un vecindario de white trash, los blancos pobres y desheredados de los confines de América suburbana.
Aun así, el encuentro entre ambos jóvenes, y mundos tan distantes, no desencadena un choque al principio, sino que parecen haber encontrado la pieza que faltaba en sus vidas. Sin embargo, las armas, que están omnipresentes en todo el filme, serán las que determinen su relación, desembocando en un final que enlaza con el nihilismo y la deshumanización con la que comienza la película.
Our Hero, Balthazar plantea, sin caer en el maniqueísmo evangelizante, una historia de soledad, aislamiento y rechazo social, narrada a su vez de una forma entretenida y, por momentos divertida, que bascula entre lo sórdido y lo trágico.
Si buscas una película indie adolescente que te haga reflexionar o si buscas una historia sobre la subcultura americana de jóvenes problemáticos y school shooting.