1 Temporada | 4 capítulos
En un panorama televisivo donde cada semana aparece «la nueva mejor serie de Netflix» (y a veces ni nos enteramos), ‘Adolescencia’ ha conseguido algo que muy pocas logran: convertirse en un verdadero fenómeno. Desde su estreno, ha arrasado en visualizaciones y se ha metido en el top 10 de las series más vistas en inglés en la historia de Netflix, con 96,7 millones de reproducciones. Pero lo importante aquí no es el número, sino el impacto que deja en el espectador.
Esta miniserie británica de cuatro episodios es un mazazo emocional en toda regla. Se mete de lleno en el caos de la adolescencia, explorando la masculinidad tóxica, el acoso escolar y el poder (para bien o para mal) de las redes sociales. Es intensa y, lo mejor de todo: está contada de una manera que te atrapa desde el primer minuto. Así que, sí, merece mucho la pena.
Lo que diferencia a ‘Adolescencia’ de otras series sobre adolescentes no es solo su historia o sus personajes, sino cómo está contada. Aquí no hay adornos innecesarios ni dramatismos baratos. Todo se siente crudo y real, aunque a veces la serie peque en exceso en exagerar a la adolescencia como gente sin remordimientos ni ética de comportamiento.
Owen Cooper, que interpreta a Jamie Miller, se saca de la manga una actuación que probablemente lo catapulte a una carrera prometedora en la pequeña y en la gran pantalla. Su personaje es un chaval de 13 años acusado de asesinar a una compañera de clase, y Cooper consigue transmitir toda la incertidumbre, el miedo y la confusión de alguien que no termina de entender lo que está ocurriendo a su alrededor. Pero es que además, en el tercer episodio, logra enseñarnos todas las capas de su personaje, su inestabilidad, sus inseguridades y por su puesto su agresividad, uno de las grandes aciertos de la serie.
El reparto adulto tampoco se queda atrás. Stephen Graham y Christine Tremarco, como los padres de Jamie, consiguen hacerte sentir cada gramo de su desesperación y angustia. Especialmente Graham, que tiene esa capacidad de parecer un hombre a punto de romperse en cualquier momento, pero que a la vez intenta mantenerse firme por su hijo. Una interpretación de las que duelen.
Por otro lado, no es fácil hablar de ciertos temas sin caer en el morbo o en la exageración, pero ‘Adolescencia’ lo hace con una sensibilidad y una inteligencia poco comunes. La serie aborda la toxicidad en las redes sociales, la influencia de ciertos discursos en la juventud y cómo los adolescentes pueden verse atrapados en una espiral de violencia sin saber cómo salir. Y lo hace sin sentar cátedra ni intentar «educar» al espectador, sino dejando que la historia hable por sí sola.
Aquí viene uno de los detalles más fascinantes de la serie: cada episodio está rodado en un plano secuencia real. Sin cortes, sin trampas. Esto no es solo un truco visual para impresionar (aunque lo hace), sino que tiene un impacto brutal en la narrativa:
Es un reto para la historia y para los actores.
Rodar en plano secuencia significa que todo tiene que salir perfecto en una sola toma. No hay margen para errores, lo que obliga a los actores a estar al 200% en cada escena. Esto se traduce en interpretaciones más naturales y en una sensación de urgencia y realismo que muy pocas series consiguen.
Es una experiencia inmersiva.
El plano secuencia hace que el espectador se sienta dentro de la historia, como si estuviera viendo los acontecimientos en tiempo real. No hay respiros, no hay transiciones cómodas. Es como si estuvieras atrapado en ese mundo junto a los personajes, sintiendo cada tensión, cada silencio incómodo y cada momento de desesperación.
‘Adolescencia’ no es solo una serie. Es una experiencia. Una de esas historias que se te quedan en la cabeza mucho después de haber terminado el último episodio. Y eso, en la era del consumo rápido de contenido, es todo un logro.
Si te gustan los dramas realistas, crudos y que no te tratan como un espectador «tonto», ‘Adolescencia’ es para ti. También es una serie que deberían ver padres y educadores, porque plantea preguntas muy necesarias sobre lo que significa crecer en la era digital.
No es una serie «cómoda», pero precisamente por eso es tan importante.
Euphoria’ (2019-2022): Una visión estilizada y sin filtros sobre la vida de un grupo de adolescentes lidiando con drogas, traumas y relaciones complicadas. Si te gustan las historias sobre juventud sin edulcorantes, esta es para ti.
’13 Reasons Why’ (2017-2020): Una serie que explora el impacto del acoso escolar y la salud mental en la adolescencia, con un enfoque que, aunque controvertido, hizo historia en su momento.
‘The Society’ (2019): Un grupo de adolescentes se despierta en un pueblo donde han desaparecido todos los adultos. Tienen que crear sus propias reglas y aprender a sobrevivir. Un drama intenso con toques de thriller.
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