1h 38m
El cine de terror ha pasado por distintas etapas en los últimos años, desde el auge del «elevated horror» con propuestas más psicológicas hasta el regreso de las cintas slasher llenas de gore y entretenimiento desenfadado como Terrifier. ‘The Monkey’, dirigida por Osgood Perkins y basada en un relato de Stephen King, pertenece a este último grupo y lo hace de manera sobresaliente. Si buscas una película que te entretenga a base de muertes creativas, una atmósfera perturbadora y una buena dosis de humor negro, esta es una opción más que recomendable.
La historia sigue a Hal y Bill Shelburn, dos hermanos que en su infancia descubrieron un misterioso mono de juguete con platillos. Lo que al principio parece una simple curiosidad infantil, pronto se convierte en una pesadilla cuando descubren que cada vez que el mono choca sus platillos, alguien muere de forma violenta. Años después, el juguete regresa para atormentar a Hal (Theo James) y su hijo, desatando una nueva ola de muertes macabras.
Lo interesante de la película es cómo desarrolla la tensión en torno al juguete y la forma en que va dejando pistas sobre el destino de los personajes recordándonos a clásicos como Destino Final. Cada golpe de los platillos anuncia una muerte, pero lo que hace especial a ‘The Monkey’ es la creatividad con la que estas escenas están ejecutadas.
Si algo define a ‘The Monkey’ es su capacidad para convertir la muerte en arte. Las secuencias de violencia están diseñadas con una maestría que recuerda al mejor cine de terror de los años 80. Perkins no se conforma con la brutalidad por sí misma, sino que introduce un componente de creatividad visual que eleva cada asesinato a una categoría casi coreográfica. Desde las muertes más inesperadas hasta momentos que rozan lo grotesco, la película convierte la inevitabilidad de la muerte en una pieza clave de su atractivo.
El sonido juega un papel fundamental en la atmósfera de la cinta. El inconfundible choque de los platillos del mono se convierte en un elemento auditivo que anticipa el horror con una eficacia inquietante. Cada vez que resuena, el espectador sabe que la muerte es inminente, pero el verdadero juego macabro radica en descubrir quién será la víctima y cómo se ejecutará su destino. Es como una retorcida versión del juego de la botella con la muerte, solo que aquí no hay besos.
Otro de los grandes aciertos de ‘The Monkey’ es su ritmo. Perkins logra equilibrar el desarrollo pausado del misterio con momentos de terror impactántes e incluso pinceladas de humor negro, asegurando que la historia nunca pierda su atractivo. A diferencia de otras adaptaciones de King que a veces caen en la sobreexplicación, esta película confía en la inteligencia del espectador, permitiéndole descifrar sus propios temores y conexiones con la historia.
Visualmente, la película es impresionante. La cinematografía de James Hawkinson juega con luces y sombras para crear una ambientación claustrofóbica y opresiva.
Los que disfrutan con el gore, la muerte y el humor negro encontrarán en esta película una joya imperdible. Tabién para los fans del slasher.
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